


Cada proyecto incluye diseño, demolición controlada, redes hidráulicas, eléctricas y de gas, mobiliario, mesón, enchape y aseo final, con un solo responsable. Así la remodelación de cocinas no se convierte en una cadena de contratistas donde el carpintero espera al plomero y el marmolista mide sobre muros que todavía no están terminados.
Distribución pensada para cocinar: ubicamos lavaplatos, estufa y nevera en un triángulo de trabajo corto y definimos si la cocina queda en línea, en L, en U o con isla, según el área y la circulación.
Muebles a la medida: fabricamos módulos superiores, inferiores y alacenas en material resistente a la humedad, con bisagras de cierre lento y espacios exactos para horno, microondas y nevera.
Mesón y salpicadero: trabajamos cuarzo, granito y superficies sinterizadas, y enchapamos el salpicadero en cerámica o porcelanato fácil de limpiar.
Abrir la cocina hacia la sala o mover el lavaplatos y la estufa obliga a rehacer desagües, puntos eléctricos y la línea de gas. Cuando hay que tocar muros, lo manejamos como una reforma con revisión previa de la estructura.
Punto de gas y campana: trasladamos la línea de gas, la dejamos probada contra fugas y conectamos la campana a un ducto con salida al exterior.
Electricidad: circuitos independientes para horno, nevera y microondas, y tomas a la altura del mesón.
Iluminación: luz general más cintas LED bajo los muebles altos para trabajar sin sombras.
La cocina se desgasta por el agua, la grasa y el uso diario. Cuando aparecen estas señales, cambiar una puerta o pintar no alcanza: el problema está en la tubería, el mesón o la distribución, y se resuelve con una remodelación de la cocina completa y no con un arreglo puntual.
Una fuga del desagüe dañó el aglomerado. Se cambia la tubería y los módulos se fabrican en material resistente a la humedad.
El laminado o el mármol poroso absorbe grasa y líquidos. Un mesón en cuarzo o granito resiste el uso diario y se limpia con facilidad.
No hay dónde picar ni poner las ollas. Redistribuir en L, en U o con isla gana superficie útil sin ampliar el área.
La campana no extrae o no tiene salida. Se instala con ducto al exterior y se enchapa el salpicadero para que la grasa no se impregne.
Como referencia, la remodelación de una cocina de tamaño medio arranca desde unos $8.000.000 y sube según los metros de mueble, el material del mesón y las redes que haya que mover. Es un estimado de rango intermedio: el valor final sale de la visita técnica, con presupuesto por partidas. Más detalle en nuestra guía de costos de remodelación.
Es la partida más grande. Una cocina en línea pide menos módulos que una en U o con isla y alacena completa.
El granito suele ser la opción más económica de las piedras; el cuarzo y las superficies sinterizadas cuestan más pero manchan menos.
Cambiar de lugar el lavaplatos o la estufa suma plomería, gas y electricidad. Mantener la distribución abarata la obra.
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