


Visita y medidas: se toma el vano real y se revisa a qué se va a anclar la estructura.
Diseño: forma, pendiente y despiece del material, con el detalle del encuentro con la fachada.
Fabricación: estructura en taller, a medida, con tratamiento anticorrosivo o acabado en aluminio.
Montaje: anclaje al muro o a la placa, nivelación y fijación de las láminas con sus perfiles y empaques.
Sellado: impermeabilización del perimetral y del punto de unión con el muro.
Evacuación: canaleta o goteo dirigido, para que el agua no caiga justo en la entrada.
Entradas y puertas principales: el uso más común, para no mojarse mientras se abre la puerta.
Patios interiores y ropas: permite usar el patio en época de lluvia conservando la luz natural.
Balcones y terrazas: protege el mobiliario y amplía el tiempo de uso del espacio.
Ventanas y fachadas: reduce el ingreso de agua y el asoleamiento directo sobre el vidrio.
Garajes y accesos vehiculares: cubrimientos de mayor luz, donde la estructura pasa a ser lo determinante.
Locales comerciales: proteger la vitrina y señalar la entrada. Ver remodelación de locales.
Tomamos medidas en sitio, le proponemos material y le entregamos el diseño cotizado sin costo.
Escoger el material de la marquesina define el precio, el mantenimiento y cómo se ve la fachada. Estos son los tres que trabajamos y para qué sirve cada uno en el clima de Bogotá.
Es el más usado y el que mejor aguanta el granizo bogotano: liviano, muy resistente al impacto, con filtro UV y precio contenido. El alveolar aisla mejor y pesa menos; el compacto es más transparente y resistente. Ideal para patios, garajes y áreas amplias. Ver cubiertas en policarbonato.
El acabado más limpio y transparente, para entradas y fachadas donde importa la imagen. Es más pesado, exige estructura y anclajes mejor dimensionados, y cuesta más. El laminado añade seguridad porque, si llega a romperse, no se desprende en fragmentos.
Más brillante y transparente que el policarbonato, aunque menos resistente al impacto y más propenso a rayarse. Funciona bien en cubrimientos pequeños y protegidos, donde manda la estética y el granizo no golpea directo.
No se oxida, es liviana y da un acabado fino en blanco, negro o anodizado. La opción natural para marquesinas de entrada en vivienda y para fachadas donde no se quiere ver hierro.
Para proyectos donde la estructura queda a la vista y se busca durabilidad sin mantenimiento. Es la más costosa, y la que mejor envejece en exteriores expuestos.
La más económica y la que permite luces mayores. Requiere tratamiento anticorrosivo y repintado periódico, que entra en el mantenimiento de cubiertas.
Estas imágenes recogen marquesinas que instalamos en Bogotá: cubrimientos de entrada, patio y balcón en policarbonato y vidrio, con su estructura, su pendiente de evacuación y el sellado del encuentro con el muro.
Fabricamos e instalamos en toda la ciudad —Usaquén, Chapinero, Suba, Engativá, Fontibón, Kennedy, Teusaquillo, Chicó, Cedritos y el centro—, además de Chía, Cajicá, Cota, Funza, Mosquera, Zipaquirá, Sopó, Tenjo, La Calera y Soacha. En conjuntos residenciales tramitamos con la administración el permiso y el horario de instalación, porque el montaje de una marquesina en fachada suele requerir aprobación del consejo.
Antes de encargarla
Lo que más consultan quienes van a mandar hacer una marquesina: qué material escoger, cómo se comporta con el granizo, cuánto cuesta y qué permisos pide la copropiedad.
Depende del uso. El policarbonato es más económico, liviano y aguanta mucho mejor el granizo, así que es la opción lógica en patios, garajes y superficies amplias. El vidrio templado se ve mejor y es más transparente, por eso se usa en entradas y fachadas donde importa la imagen, pero pesa más y encarece la estructura.
Sí, si están bien especificadas. Usamos el espesor adecuado al área y damos inclinación suficiente para que el agua evacúe y no se acumule. El policarbonato en particular resiste muy bien el impacto del granizo, que es la exigencia real del clima bogotano.
Depende del material, del tamaño, del tipo de estructura y de la altura a la que hay que instalar. Una marquesina de entrada en policarbonato con estructura en hierro y una de vidrio templado sobre acero inoxidable no están en el mismo rango. Tomamos medidas en sitio y entregamos el diseño cotizado, sin costo.
Una marquesina estándar se fabrica e instala en pocos días una vez aprobado el diseño y tomadas las medidas. Los cubrimientos grandes o con estructura especial toman más por el tiempo de taller. El montaje en sí suele resolverse en una jornada.
Si la marquesina se ve desde el exterior o se ancla a fachada, casi siempre sí: la administración o el consejo debe aprobarla porque afecta la imagen del conjunto. Le entregamos el diseño y la ficha técnica para radicar, y coordinamos el horario de instalación.
No siempre. Un muro divisorio en bloque hueco no recibe igual la carga que una viga o una placa. En la visita revisamos a qué se puede anclar y, si el punto previsto no sirve, proponemos otro apoyo o una estructura autoportante.
Poco, pero no cero. Conviene limpiar la lámina sin productos abrasivos, revisar los sellos del encuentro con el muro y, si la estructura es en hierro, repintarla periódicamente. Es parte de lo que cubre un plan de mantenimiento de cubiertas.
Las opiniones de quienes ya tienen instalada la suya cuentan cómo se comportó la marquesina con el primer aguacero. Estas son las reseñas verificadas que dejan nuestros clientes en Google.
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