


Inspección general: recorrido de toda la cubierta con registro fotográfico de cada hallazgo y su ubicación.
Tornilllería y fijaciones: reajuste de tornillos flojos y cambio de los que perdieron el empaque.
Sellos y traslapos: retiro del sellante vencido y aplicación nueva en caballetes, limatesas y pasos de tubería.
Canales y bajantes: retiro de hojas y sedimento, prueba de evacuación con agua. Ver limpieza de canales.
Tejas sueltas o partidas: cambio puntual de las piezas que lo requieran.
Informe final: estado general, lo que se corrigió y lo que conviene programar.
Conviene tenerlo claro desde el principio para que nadie se lleve sorpresas en la factura.
El mantenimiento es preventivo: corrige lo menor y detecta lo mayor. Cuando la inspección encuentra una gotera activa, una lámina corroída o una estructura comprometida, eso se cotiza aparte como reparación, con su propio alcance. Ver reparación de tejados.
Tampoco entra el cambio completo de cubierta ni la impermeabilización de una placa, que son obras distintas. Ver impermeabilización.
Lo que sí garantizamos es que después de la visita usted sabe exactamente en qué estado está su cubierta y qué le va a costar lo que falte.
Programamos la inspección en Bogotá y municipios de la sabana, con informe fotográfico del estado.
Conjuntos residenciales, edificios de oficinas, colegios y bodegas contratan el mantenimiento por año en lugar de llamar cuando ya hay gotera. El contrato fija visitas programadas, tiempo de respuesta ante emergencia y un valor cerrado que la administración puede presupuestar sin sobresaltos.
No se le hace lo mismo a una cubierta de barro que a una metálica. Estos son los cuatro sistemas que más mantenemos en Bogotá y el punto débil de cada uno.
Se parte con el tránsito y se desplaza con el viento. El mantenimiento revisa piezas sueltas, limpia el musgo que retiene humedad y verifica el mortero del caballete.
Su punto débil es la tornilllería: los empaques se resecan y cada tornillo se vuelve una entrada de agua. Se reajusta, se cambian empaques y se resella. Ver cambio de teja termoacústica.
Se vuelve quebradiza con los años y se fisura en los apoyos. Se revisa cada lámina, se cambian las agrietadas y se aplica pintura de protección donde corresponde.
Amarillean y pierden rígidez con el sol. El mantenimiento limpia sin rayar, revisa perfiles y sellos, y cambia las láminas que ya filtran. Ver cubiertas en policarbonato.
Registro de visitas de mantenimiento en cubiertas de vivienda, conjuntos y bodegas de la ciudad: inspección, resellado, tornilllería, limpieza de canales y cambio puntual de tejas.
La periodicidad depende del material, de la edad del techo y de lo que tenga alrededor. Como regla, en Bogotá recomendamos una revisión anual para cubiertas nuevas y en buen estado, y dos al año —antes y después de la temporada de lluvias— cuando el techo pasa de diez años, hay árboles cerca que llenan las canales de hojas, o se trata de una bodega con cubierta de gran área donde un solo punto de filtración moja mucha mercancía. Después de un granizo fuerte o de vientos altos conviene una revisión adicional, aunque no toque por calendario.
Antes de contratar
Lo que nos consultan administradores y propietarios antes de programar el mantenimiento de un tejado: qué entra, cada cuánto se hace, qué pasa si aparece una gotera y cómo se cobra.
El mantenimiento es programado y preventivo: se revisa toda la cubierta, se corrige lo menor y se detecta lo que viene. La reparación es correctiva y puntual: ya hay una gotera o un daño y se interviene ese punto. Muchos clientes llegan por una reparación y se quedan con el mantenimiento, porque sale más barato que la siguiente emergencia.
Una vez al año si la cubierta es nueva y no tiene árboles cerca; dos veces al año si pasa de diez años, hay vegetación alrededor o es una cubierta de gran área. Después de un granizo o de vientos fuertes conviene una revisión extra.
Se la reportamos con foto y ubicación, y le pasamos el valor de la reparación aparte. Nunca ejecutamos un correctivo mayor sin autorización. Los correctivos menores —un tornillo, un sello, una teja suelta— van incluidos en la visita.
Sí, es buena parte de lo que hacemos. Entregamos póliza, personal certificado en alturas y afiliaciones al día, y el informe fotográfico que la administración necesita para el consejo. El contrato anual permite presupuestar el rubro sin sobresaltos.
Depende del área, la altura, el tipo de teja y el acceso. Una casa no se cotiza igual que la cubierta de una bodega. Hacemos la visita de reconocimiento sin costo y entregamos el valor por visita o el plan anual, con el alcance escrito.
Sí. Todo el personal que sube a una cubierta cuenta con certificación vigente de trabajo en alturas, equipo de protección y afiliación a riesgos laborales. Entregamos la documentación a la administración o al área de seguridad del cliente antes de iniciar.
Bogotá y municipios de la sabana —Chía, Cajicá, Cota, Funza, Mosquera, Zipaquirá, Sopó, Tenjo y La Calera—, además de Villavicencio y Sogamoso.
Las opiniones de quienes ya tienen su cubierta bajo mantenimiento dicen más que cualquier folleto: administraciones, empresas y propietarios que nos confiaron el cuidado periódico de sus cubiertas califican el servicio en Google. Estas son sus reseñas verificadas.
Nuestros clientes califican a Konstruing en Google. Lee sus experiencias o cuéntanos cómo te fue: tu opinión ayuda a otros a decidir con confianza.
Dos veces al año es la regla, pero la frecuencia real cambia con el material, la pendiente y los árboles que tenga encima. En el artículo está la lista completa de lo que se revisa en cada visita.
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